Realizar consultas rutinarias para no terminar en hospitales

Hay personas que se toman su salud demasiado en serio: cada visita al doctor aprovechan para preguntar por el más recóndito lunar que piensen que creció mínimamente. O bien, imaginan que los estudios dirán algo que no está dentro de lo normal. Esto no está bien, pero es mucho mejor que ignorar completamente la necesidad de recurrir al doctor para verificar que todo esté en orden. Lo ideal es verlo como una forma de confirmar el estado que creemos tener y de hacer algo por si no está así.

Aunque algunas personas han comenzado a debatir sobre si es bueno o no visitar regularmente al doctor, la costumbre se mantiene y sigue dando buenos resultados dentro de la prevención de enfermedades. Pero si eres uno de los que no sabe ni qué es una consulta rutinaria, te dejamos un breve resumen de lo que te puedes encontrar ahí.

Para empezar, debes saber que los exámenes físicos forman parte de cualquier consulta médica. Es impresionante, pero una realidad, que no se haya estandarizado todo lo que debe revisarse en una consulta. Por ello, hay doctores breves y otros que preguntan más profundamente los datos, pero todos deben dedicar alguna parte importante para escuchar todo lo que tengas para decirles, incluyendo preocupaciones, molestias y señas que no habías notado. Ahora bien, hay dos aspectos básicos que revisan durante la consulta: el expediente médico y los signos vitales.

En la cuestión del expediente médico, todo comienza con el estado en que se encuentran tus vacunas, por si necesitas algún repuesto, o bien, los antecedentes médicos de tu familia, para relacionarlos con las molestias que sientas en ese momento. Igualmente, el doctor preguntará sobre los malestares que presentes, y tus hábitos alimenticios y de vida. Esto incluye saber el tipo de sustancias que consumes, la frecuencia, ya sean medicinas o drogas, entre otras cosas. Todo esto es para ver cómo te encuentras actualmente y la forma en que esto puede afectar tu estado de salud.

Por otro lado, los signos vitales involucran una revisión más exhaustiva, que debe cubrir todos ellos, para poder tenerlos en cuenta para los diagnósticos realizados. A continuación, mencionamos los más comunes en las revisiones.

El primero de ellos, que el doctor comienza a examinar desde que entras al consultorio, es el aspecto que tienes en general. Al observarte puede recopilar muchos datos que quizá no puedes darte cuenta ni tú mismo. Por ejemplo, el color que tenga tu piel puede ser un indicador de las vitaminas que faltan o de tu hidratación. Ahora bien, la velocidad con que respondas a sus preguntas también puede hacer referencia a tu memoria, y otros factores. Lo mismo sucede con tu postura, ya sea de pie o sentado, pues pueden indicar problemas de espalda que no estás consciente que tienes.

Posteriormente, procederá a revisar la temperatura corporal. Normalmente, ésta ronda alrededor de los 36.5 grados Celsius. Ahora bien, puede que diferentes factores que no estén relacionados directamente con la salud modifiquen la temperatura, causando que las personas tengan un poco más o un poco menos de lo indicado.

De igual manera sucede con la presión arterial. Se estableció que la presión era un promedio de 120 sobre 80 en las personas con normalidad en sus indicadores. De ahí, se pudo determinar que cualquiera con un rango superior calificaría como hipertenso, para lo que se tendrían que hacer más estudios para indicarle el tratamiento más adecuado, de acuerdo a la diferencia existente entre ambos puntos de referencia.

Realizar consultas rutinarias para no terminar en hospitales

Relacionado con la presión arterial, está el examen realizado al corazón. Con el estetoscopio, se intenta detectar la existencia de latidos irregulares o murmullos que correspondan a pequeños soplos o malformaciones del órgano. Todo es con el fin de que se prevengan otras posibles consecuencias de estos problemas.

Y bueno, no se puede dejar de hablar del corazón si no se menciona la frecuencia cardiaca, que es otro ranking que se mide por el número de latidos por minuto. Lo normal se encuentra entre 60 y 100. Más de ello puede que tengan algún problema de funcionamiento, pero no es recomendable que se saquen conclusiones antes de terminar la visita y las examinaciones.

Igualmente, para el pulmón se llevan a cabo diferentes mediciones, con el fin de comprobar que no haya respiraciones irregulares que puedan indicar un mal funcionamiento de los pulmones, o la existencia de un problema más grave. Por ello, es bueno que el doctor revise constantemente con el estetoscopio el estado de estos órganos.

Por último, debe realizar un chequeo general del cuello y la cabeza, de forma que te pedirá que abras grande la boca diciendo “ah”. Así, podrá verificar el estado de anginas y garganta, además del de los dientes, los cuales siempre sirven para ver si todo funciona correctamente en ese sistema.

No tengas miedo de ir al médico la próxima vez que lo necesites. Es mejor que la prevención forme parte de tu estratega, más que la curación.